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Salud Mental

Clínica María 3 cuenta con un Equipo de Salud Mental con experiencia, devoción y en constante actualización de conocimiento en terapias y tratamientos ofreciendo un abordaje íntegro tanto a adultos como a niños y adolescentes, así como a mayores de 65 años.
Con frecuencia nos consultan para el tratamiento de ansiedaddepresión, insomnio y obsesiones (aunque la gama de problemas mentales es extensa: TDAH, trastornos de conducta, anorexia o bulimia, delirios y alucinaciones, etc), así como para todas aquellas situaciones que causan malestar psicológico aunque no siempre constituyan un trastorno mental (problemas familiares y de pareja, patrones de personalidad con conductas que originan conflictos y decepciones, problemas laborales, etc).
Puedes contactar con nosotros y te asesoraremos para recibir la atención por el especialista más adecuado.

Equipo de Salud Mental

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Dra Laura García Pérez

Médico Psiquiatra y Forense. Psicoterapeuta. Dirección.

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Presentación y Trayectoria

Licenciada en Medicina por la Universidad Complutense de Madrid en el año 2000 y posterior Especialización en Psiquiatría vía MIR en hospitales, centros e instituciones de la comunidad de Madrid así como de Edimburgo (Reino Unido). Master en Psiquiatrría Legal y Forense por la Universidad Complutense de Madrid, Postgrado de Experto en trastornos Afectivos por la Universidad de Alcalá, así como en Urgencias Psiquiátricas por la misma universidad y en Psicofarmacología por la Universidad de Valencia. A lo largo de su trayectoria cabe destacar su participación en el programa de atención a médicos colegiados (PAIME), la prestación de servicios de salud mental tanto en centros públicos como privados, la participación como docente universitario, como comunicadora y ponente en reuniones científicas, así como docente supervisora de médicos psiquiatras junior. En constante actualización clínica, realiza un abordaje de los problemas mentales con una perspectiva integradora (psicoterapias, estilo de vida, nutrición y suplementación, medicación). Comenzó en la Clínica María 3 en 2014 y desde entonces cuenta con la confianza de muchos ciudadanos de Marbella que ya han pasado por su consulta. 

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Dra Victoria Taillefer

Médico Psiquiatra de Adultos e Infanto-Juvenil. Psicoterapeuta.

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Presentación y Trayectoria

Grado en Medicina en la Universidad San Pablo CEU de Madrid (2016) y posterior Especialización en Psiquiatría vía MIR en centros, hospitales e instituciones de Guadalajara y Madrid. Subespecialización en Psiquiatría del Niño y del Adolescente gracias a una estancia de trabajo supervisado en el Hospital Niño Jesús (2019). Máster en Terapias de Tercera Generación por la Universidad de Valencia (Junio 2021). Victoria atiende niños, adolescentes y adultos con tratamientos integradores de la psicofarmacología, la psicoterapia y el mindfulness, adaptándolos de manera individual y con la finalidad de una recuperación del equilibrio emocional y mental.

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Marta Pardo Rodríguez

Psicóloga Sanitaria y Forense. Psicoterapeuta Sistémica.

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Presentación y Trayectoria

Licenciada en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, con especialidad en Clínica (2002). Máster en Terapia Familiar y de Pareja por la Universidad Pontificia Comillas ICAI-ICADE (2006). Máster en Psicología Clínica, Legal y Forense (2014). Formación constante en el ámbito de las terapias de distintas escuelas para ofrecer una Psicoterapia Integradora. En su trayectoria profesional cabe destacar el continuo desarrollo de actividad como Psicoterapeuta individual, familiar y de pareja en gabinetes de psicología privados, su implicación transitoria como Psicóloga en centro de tratamiento de las Adicciones, mentoría a educadores de la Asociación Nuevo Futuro (menores en situación de desprotección) y su colaboración con el distintos Órganos de la Administración de Justicia realizando Valoraciones Psicológicas Periciales. Marta Pardo cuenta con un currículum impecable, años de experiencia y un alto grado de satisfacción por parte de los pacientes que acuden a su consulta. Si quieres más información acerca de las psicoterapias, haz clíck aquí.

Psicología

En éste mundo de inmediatez, cada vez resulta más difícil gestionar los problemas que nos presenta la vida, tales como un duelo, un hijo rebelde, o una ruptura afectiva. Estas situaciones nos bloquean e impiden que adoptemos las decisiones adecuadas y positivas, viéndonos con la necesidad de recurrir a ayuda psicológica.

Actualmente las estadísticas apuntan a un considerable aumento de las consultas médicas por ansiedad, estrés y depresión, la venta de libros de auto ayuda, y el consumo de ansiolíticos y antidepresivos.

Recurrir a la ayuda psicológica es importante para aprender a enfocar los problemas de otra manera, dado que muchas veces el entorno no cambia, siendo cada cual quién con una nueva actitud consigue vencer la ansiedad y la depresión a través del uso de nuevas herramientas

Terapia individual

En el ámbito de la psicología clínica-sanitaria se ofrece atención individualizada a las necesidades y características de cada persona, desde una posición empática y cercana a la forma de pensar y el sufrimiento del individuo, ayudándole a encontrar sus estrategias/potencialidades que mitiguen su malestar. Los tratamientos se realizan desde una perspectiva integradora, tanto con niños, adolescentes y adultos.

La terapia psicológica te puede ayudar:

    1. Si sientes que tienes problemas con el control o falta de control de tu entorno, de tus relaciones, de tus emociones (dolor, tristeza, miedo, ira, culpa) o de tus comportamientos.
    2. Si tienes dificultad para tomar decisiones, para plantearte metas o desarrollar tu proyecto de vida.
    3. Si repites patrones, errores y hábitos que te generan problemas en tus relaciones sociales, laborales, familiares o de pareja.
    4. Si has sufrido alguna pérdida, muerte o separación, enfermedades terminales en la familia, abuso sexual, maltrato o heridas emocionales no superadas, etc.
    5. Si tienes baja autoestima y falta de aceptación de ti mismo.
    6. Si se presentan diversos síntomas como depresión, ansiedad, pensamientos obsesivos, problemas de alimentación, dependencia a sustancias como el alcohol o drogas,o a algunas actividades como el juego de azar, los videojuegos, la pornografía, etc.

Para solucionar este tipo de problemas, el tratamiento se sirve de una integración de distintos enfoques terapéuticos, que consideran distintos aspectos del funcionamiento humano:

Cognitivo: centra el foco en los pensamientos como causantes del malestar y deterioro de la calidad de vida de las personas, facilitando herramientas que potencien la habilidad para procesar la información percibida sobre uno mismo y el entorno que le rodea de una forma más flexible y positiva.

Conductual: se evalúa y se trabaja con el comportamiento, considerado el problema en sí, intentando modificarlo, reforzando las conductas deseables y eliminando las no deseables.

Psicodinámico: la intervención desde este enfoque permite un análisis profundo de la persona, en el que se pueden modificar aspectos estructurales de la personalidad, incidiendo en múltiples elementos que la fortalecen, más allá de la remisión de los síntomas.

Sistémico: considera al individuo como parte de un grupo en lugar de hacerlo de forma aislada, para comprender los aprendizajes sociales que ha obtenido y la manera en que interactúa con las personas que lo rodean. Desde este enfoque se revisa la “narrativa” del paciente de forma que comprenda cómo sus relaciones más significativas (familia, pareja, amigos) han influido en su posterior forma de percibir y actuar en el mundo, y a la vez, reconozca la influencia que él tiene ahora sobre esos patrones de relación que ya no son tan útiles y saludables. Así mismo que pueda analizar el contexto y la influencia de éste, en las situaciones que vive como complicadas, y pueda encontrar nuevas maneras de enfrentar estas situaciones que se han tornado difíciles.

La psicoterapia integrativa es una psicoterapia de unificación que responde de forma apropiada y eficaz a la persona en el plano afectivo, conductual, cognitivo y fisiológico de su funcionamiento

Terapia de pareja sistemica

La Terapia de pareja Sistémica conceptualiza a la pareja como un sistema gobernado por reglas, definidas por las transacciones de los individuos y no tanto por los rasgos individuales, donde se estructura y organiza la relación, a través de patrones de interacción. No hay que quedarse únicamente en la formulación de los problemas por parte de cada uno de los miembros sino explorar otras causas diferentes

Desde la Terapia de Pareja Sistémica los aspectos más importantes a tener en cuenta en las parejas son:

  • Intercambios en la comunicación (modos y estilos), coherencia del mensaje entre lo verbal y no verbal, que indican los pilares básicos de la relación.
  • Clima emocional, influenciado por los rasgos de personalidad de cada uno de los miembros, aprendizaje familiar, expresión emocional, experiencias previas y formas de afrontar situaciones tanto cotidianas como inesperadas.
  • Grado de diferenciación e influencia de las familias de origen.
  • Interculturalidad, Grado de influencia en la relación.
  • Aceptación de los nuevos tipos y formas de relación de pareja.
  • Situación y aspiración profesional-laboral de cada uno.
  • Vida sexual de la pareja.
  • Estructura y organización (jerarquía, roles, límites, cohesión y adaptabilidad) que establecen los miembros de la pareja.

Todos estos factores, al interaccionar, hacen posible el funcionamiento de la relación, pero si se presentan problemas en uno o varios de estos aspectos, se pueden producir crisis que ponen en riesgo la continuidad del sistema.

Las crisis pueden estar ocasionadas por tres tipos de factores:

  1. Las etapas evolutivas de la pareja:serían las dificultades que se puede encontrar la pareja en las fases de transición de una etapa a otra del ciclo vital de la pareja, como por ejemplo el inicio de la convivencia, nacimiento del primer hijo/a, etc. Si una etapa o fase no se afronta adecuadamente, es posible que el paso a la siguiente fracase, o se dé sólo aparentemente, derivando en diferentes problemas o en una ruptura de pareja.
  2. Crisis ocasionadas por la propia estructura de la pareja: hace referencia al desacuerdo de uno o varios de los siguientes factores: jerarquías, roles, límites, cohesión, adaptabilidad, patrones de interacción y comunicación. Cada vez que ocurre algo relacionado con las diferencias entre los miembros de la pareja, aparecerán los problemas estructurales nuevamente.
  3. Estresores inesperados: hace referencia aquellas situaciones dónde las parejas no están preparadas para afrontar en un corto periodo de tiempo como por ejemplo la muerte de un hijo/a, una enfermedad grave, etc pudiendo estas provocar en un caso extremo una separación de pareja.

En cuanto a la tipología de conflictos de pareja podría agruparse en:

  • Desajustes en la organización y la convivencia: Son conflictos generalmente explícitos y pueden ser definidos como problema por parte de al menos uno de los miembros de pareja. Si se prolongan en el tiempo nos están informando que la pareja no ha sido capaz de encontrar un ajuste adecuado a dicha situación. Estos son los más frecuentes.
  • Diferencias en la comunicación y resolución de conflictos: Estos dos focos, son los que generan un mayor número de conflictos en la pareja. En muchas ocasiones, uno o ambos miembros de la pareja, no son capaces de expresar sus necesidades o de escuchar atentamente lo que el otro expresa y desea.
  • Desacuerdos en cuanto a la definición de la relación: En una relación de pareja, existen dos tipos de contrato, uno conjunto y otro no escrito que cada miembro de la pareja aporta (expectativas y promesas conscientes e inconscientes).

El problema surge cuando ambos miembros de la pareja tienen un contrato diferente respecto a los aspectos básicos de la relación o la evolución divergente de ambos miembros, que a su vez son incompatible con las necesidades de cada uno. En la mayoría de los casos, los problemas de pareja suelen enmascarar, este tipo de desacuerdos que acostumbran a no ser explícitos ni conscientes

Terapia sistemica

La Terapia sistémica parte de comprender la importancia que las relaciones sociales tienen en la vida de cualquier individuo.

Dentro de la configuración de nuestra vida pertenecemos a varios sistemas: el núcleo familiar es el principal. Las amistades y compañeros de actividades son otros sistemas, en los que interactuamos diariamente, y de los cuales recibimos valores, ideas o actitudes que nos conforman a lo largo del tiempo.

Un sistema es un grupo con entidad propia, por encima de la cantidad de miembros que lo conforman, que por la interacción de sus individuos afecta a su conducta.

Basándonos en este concepto, el individuo, como parte integrante del sistema, acaba actuando en función de lo que le rodea. La Terapia Sistémica buscará identificar y diagnosticar las relaciones que existen dentro del sistema, para poder comprender la conducta individual.

En conclusión, la terapia sistémica es una rama de la psicología que no trata al individuo de forma aislada, ya que considera que nuestra manera de ser depende de lo que aprendemos en los sistemas en los que interactuamos.

La terapia sistémica está dirigida principalmente a la familia. Observa los distintos roles que tienen los miembros de la unidad familiar y sus posiciones con respecto al sistema para establecer su funcionamiento.

  • Inicialmente, se parte analizando y comprendiendo en qué tipo de Sistema se encuentra el paciente para llegar al núcleo u origen de los problemas.
  • El segundo paso puede ser modificar la posición y los límites entre los individuos que conforman el Sistema, o entre los subsistemas (subgrupos del grupo principal).

De ésta forma cada individuo de la familia conocerá su posición dentro del grupo y lo que conlleva: funciones que le corresponden (o no), papeles que le han sido asignados (o no) y pautas para evitar relaciones negativas, estableciéndose así una sistemática.

Cada grupo familiar tiene múltiples vías a la hora de interactuar. La terapia familiar sistémica analiza las reglas que han ido creando para establecer sus formas de relación. Los límites, reglas y pautas dentro del Sistema familiar indican el orden de jerarquía y los límites entre subcomponentes.

Los problemas surgen cuando se producen cambios en la jerarquía, o se sobrepasan límites entre subsistemas, lo que sucede, en muchos casos, por la misma evolución temporal o circunstancial.

La intervención terapéutica implica evitar, y castigar, las situaciones con un mal soporte, como puede ser que un hijo intente ostentar la autoridad frente a su padre y madre.

El Subsistema Conyugal como punto de partida:

El primer subsistema es la pareja y, por tanto, esta deber definir muy claramente unos límites y espacios propios para preservar su continuidad. Dentro de la terapia sistémica, se identificará la responsabilidad de los cónyuges dentro del sistema familiar.

La relación de pareja será un referente, a largo plazo, para sus hijos, sobre las relaciones de pareja, la forma de trato y la comunicación en pareja.

El subsistema conyugal, con el tiempo, se convertirá, además, en subsistema parental cuando lleguen los hijos, que serán el subsistema filial. Su función será cuidar, educar y trasmitir un determinado tipo de autoridad, que progresivamente deberá dejar paso a la autonomía de los hijos a medida que vayan creciendo.

La terapia sistémica parte de recrear una especie de mapa familiar y las distintas formas de interconexión entre los miembros, utilizando una gran variedad de herramientas.

Una vez definido el sistema familiar y el origen de sus conflictos, se trata de que los miembros de la familia modifiquen la manera en que interactúan para corregir esas las pautas disfuncionales que están causando un desequilibrio y sus consecuencias negativas. Esta terapia aboga por un cambio en la estructura del sistema más que en cambios a nivel individual que pueden no tener efecto sobre el conjunto de forma duradera

Los motivos de terapia suelen ser crisis ocasionadas por acontecimientos vitales estresantes tales como una separación o divorcio, enfermedades o pérdidas de un ser querido; las etapas de transición de desarrollo de la familia que pueden causar tensiones y malestares (reciente paternidad, jubilación, emancipación de los hijos..); los conflictos entre padres e hijos, dificultades de comunicación, problemas relacionados con la escuela y el trabajo, las dificultades psicosexuales..

También se abordan problemas específicos tales como trastornos de la alimentación, adicciones, depresión, y cualquiera otra condición que se hayan podido desarrollar en el seno de la familia, teniendo también consecuencias sobre la misma.

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