
Peeling Químico
Peeling Químico
Es un tratamiento que elimina la capa superficial de la piel y consigue homogeneizar, regenerar y cerrar poros, resultados idóneos para personas con acné y pieles grasas. Además, rejuvenece la piel disimulando las arrugas más superficiales. Es posible aplicarlo en cualquier parte del cuerpo, alisando y eliminando manchas.

¿Qué beneficios tiene el peeling químico?
- Ilumina la piel y la limpia en profundidad.
- Cierra los poros y los deja menos visibles.
- Reduce el acné.
- Elimina manchas y estandariza el tono de la piel.
- Reactiva la circulación.
- Regenera la piel.
Elige el tipo de peeling químico perfecto para ti
Otra de las ventajas de este tratamiento estético es que existen diferentes niveles por lo que el paciente puede seleccionar el más adecuado para su tipo de piel y necesidades. Pregunta a nuestros especialistas de María 3 para aconsejarte sobre el método más idóneo:
- Peeling suave
- Peeling medio
- Peeling profundo
Preguntas Frecuentes sobre Peeling Químico
El peeling químico aplica una solución ácida controlada sobre la piel para eliminar la capa superficial danáda. Al renovar este tejido, la piel resultante es más uniforme, luminosa y con los poros más cerrados. Dependiendo de la concentración y el ácido utilizado, el peeling puede ser superficial, medio o profundo.
Es especialmente eficaz para pieles con acné y poros dilatados, manchas o tono irregular, arrugas superficiales y falta de luminosidad. También se puede aplicar en zonas corporales con manchas o rugosidades. Nuestros especialistas te asesoran sobre qué tipo de peeling es el más adecuado para tu piel.
Antes del tratamiento puede recomendarse evitar ciertos activos (como retinol) durante unos días. Tras el peeling, la piel puede presentar rojez o descamación leve durante 3-7 días (según la profundidad). Es imprescindible el uso de protección solar alta y evitar el sol directo durante la recuperación.
Un solo peeling puede dar resultados visibles, pero para condiciones como el acné o el fotoenvejecimiento suelen recomendarse ciclos de 3 a 6 sesiones con intervalos de 3-4 semanas. El tratamiento se adapta al ritmo y necesidades de cada piel.